Una pieza para unirlos a todos…

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¡Oh, la infancia! Aquella etapa en la que no había muchas preocupaciones: ir al colegio, hacer algo de tiempo hasta la hora del recreo, volver a casa, ver la tele, hacer los deberes y jugar. Lo más divertido era perder la noción del tiempo jugando a toda clase de cosas: solo con los muñecos, en la calle con otros niños al escondite o la pita o cualquier cosa que se nos ocurriera. Lo importante era pasarlo “chachi piruli”. (Íbamos muy a tope con todo)

Ahora volvamos al presente. Tenemos pruebas suficientes para afirmar que ya no somos niños: los estudios, el trabajo, la familia, obligaciones… En fin, un puñado de cosas que dicen “mira, ya no eres pequeño”. Y sí, hablar de la infancia es otro motivo más que añadir al saco de “ya no eres un niño”. Sin embargo, seguimos haciendo cosas que nos gustan: estar con los amigos, ir al cine, ver series, viajar y, algunos, seguimos dándole al vicio con mayúsculas: LOS VIDEOJUEGOS.

Hoy voy a hablar de un juego que consiguió devolverme a la infancia por unas horas, a tener la ilusión de jugar por pasar un rato agradable, sin más, puro entretenimiento: “El señor de los anillos” de Lego.

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